Establecemos con el cliente una imagen global del proyecto con croquis y perspectivas para facilitar el entendimiento con el cliente. En esta fase se fija una lista de prioridades que el cliente quiere acometer en el proyecto.
En esta fase se estudian las características de la obra y se plasman en papel, con planos generales a escala donde aparecen las dimensiones aproximadas y una estimación de los costes por cada actuación.
En este momento comienza la obra y el seguimiento, control y coordinación. Se establece un control de plazos mediante lo más rápido y ajustado posible.